¿Todo debe ser gratuito en la red? | Revista Merca2.0

Esta semana escuché a una locutora literalmente decir “No quiero pagar por mi música”, al comentar con sus compañeros el nuevo servicio de Apple que competirá con Pandora y otros servicios de “radio por internet” o streams de música.

Y es que en muchos de estos se transmite publicidad entre canciones cuando se usa el servicio básico, y se debe pagar por el Premium si queremos dejar de oír comerciales. Yo uso constantemente Spotify, Grooveshark, The Sixty One (por mucho mi favorito), HypeMachine; escucho varias estaciones de radio en línea, descargo música de muchos sitios legales y también comparto en mis redes sociales la gran mayoría. Sin embargo entiendo que debo pagar un extra si quiero dejar de escuchar los anuncios que, no lo niego, son bastantes molestos. Pero ¿ir tan lejos como decir “no quiero pagar por mi música”? Claro, es fácil decirlo, pero detengámonos un minuto.

Antes de emitir un juicio al respecto, cada uno debemos reflexionar algunos factores. Pagar por productos o servicios es algo natural, nuestra civilización se fundó sobre ello. Mi romanticismo no va tan lejos como para pensar que todo debe ser gratis, no hoy en día, pues una cosa es la mala distribución de la riqueza, o la mala administración y abuso en la competencia, a no pagar por nada. Creo que todo es cuestión de perspectivas y excesos. El incremento en el costo de vida y la separación que están teniendo las clases sociales, donde los de abajo cada vez lo están más, mientras arriba se crean nuevas micro clases (y la clase media es un espejismo) provocan sentimientos y juicios radicales. Es muy sencillo, ante el elevado costo de la vida, queremos obtener lo que sea gratuito. Pero eso no lo hace más justo.

Sobre este nuevo servicio, Apple busca directamente con los sellos discográficos la posibilidad de tener mayor flexibilidad para la transmisión de la música, y así de inmediato diferenciarse del resto. Algo que no entiende ni la locutora en cuestión ni todos los detractores de estos servicios de stream, es que esta es “la mejor” defensa contra la piratería, y lo digo entre comillas porque no hay una realmente eficaz ni la habrá hasta que los sellos discográficos olviden la avaricia que orilla al consumidor a buscarla, y al criminal le facilita ejercerla. Pero aún así, un locutor y una estación de radio dependen completamente del negocio de los sellos discográficos o de alternativas como esta que puede presentar Apple, por lo que una declaración como esa es imprudente y fácil, no analiza el verdadero problema que es mucho mayor.

Los discos cuestan, y con razón, pues conllevan el trabajo de muchos detrás, trabajo que debe ser bien remunerado, al igual que el de todos nosotros. Lo miso ocurre con las transmisiones de video y televisión de paga. Y sí, repito, entiendo el problema de fondo, pero hackers y demás personajes no pueden ser modernos Robin Hoods, porque al final siguen siendo criminales bajo las leyes y esto le permite al sistema no cambiar, sólo defenderse. No es fácil, este simple ejemplo que pongo ahora es sólo un burdo reflejo de la situación global y el sentimiento general. En el documental The Real Social Network por ejemplo, se cubre la lucha de estudiantes contra el gobierno inglés, por evitar el incremento en su educación pública, el impresionante proceso, organizado y con inteligencia aplicada para combatir al sistema, y su  eventual fracaso, pues no alcanza su esfuerzo y la presión sólo tuvo como consecuencia que el Primer Ministro británico esté buscando regular (o sea controlar) el uso de redes sociales durante procesos parlamentarios. Algo similar a ser acusado de terrorismo por “causar pánico” en internet como sucedió en Veracruz hace no mucho. Claro, estas son las acciones que nos orillan a decir “no quiero pagar por mi música”.

La conclusión parece difícil, sin embargo no lo es, toca a quienes viven informados (como todos ustedes quienes ahora leen esto o cualquier otra cosa) mantener el ejemplo hasta donde sea posible. No podemos pedir todo gratis, porque simplemente no vamos a dar lo nuestro gratis. Debemos buscar el equilibrio, como un círculo: estar emocionados por un nuevo servicio de Apple, pagar por él si consideramos vale la pena, y poder hacerlo porque nuestro trabajo es bien remunerado y valorado. Pensemos alto, busquémoslo así, no digamos un fácil “no quiero pagar por mi música”, porque alguien puede estar diciendo lo mismo de nuestra música.

* Publicado originalmente el 12 de Septiembre, 2012 en Revista Merca2.0.

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