NFL, una liga sin valores | La Ciudad Deportiva

El escándalo dado a conocer la semana pasada en la NFL, sobre los bonos económicos que se otorgaban a jugadores de los Santos de New Orleans como premio por lograr mermar a un rival durante los juegos de temporada regular, me parece el peor escándalo ocurrido en la NFL en la época moderna.

El actual comisionado Roger Goodell ha dedicado mucho de su tiempo al frente de la liga en procurar hacer a la NFL un espacio seguro para sus jugadores, en parte por la preocupación que siempre han tenido por sus atletas (y el dinero que ellos significan), y también por las muchas demandas que varios jugadores han puesto legalmente por las lesiones ocurridas durante sus carreras.

Primero me parce ridículo y mas bien infantil, ofrecer bonos económicos a algunos de los mejores atletas pagados en el mundo, en un deporte en el cual por su naturaleza se paga ya por golpear a tus oponentes. Es un deporte de contacto, en el cual debes derribar a tu rival, inutilizarlo, con riesgo de que este sufra una lesión severa sí, pero un riesgo conocido, que va para ambos lados.

La acusación contra los Santos y su coordinador defensivo Gregg Williams sin embargo, raya en lo cobarde, pues al motivar sacar a tu rival lesionado, dejarlo fuera del juego, y específicamente ganar uno de los bonos si era retirado del campo en camilla, es muestra de poco valor, de pocas habilidades, de insuficiencia. Tienes que recurrir a algo así a falta de calidad. Y es también una abierta ofensa contra la naturaleza del deporte. Es una vergüenza por parte de los jugadores quienes hayan aceptado y buscado los bonos, no tienen el menor respeto por sus colegas, los fans, el deporte ni ellos mismos.

La liga ha tenido escándalos de apuestas, drogas, abusos civiles, crímenes, etc. Acusaciones y sentencias fuertes. Pero esta situación, en la cual incluso, el entrenador en jefe, el antes heroico Sean Payton, quien osadamente llevó a su equipo a ganar el trofeo Vince Lobardi en la temporada 2009, cuatro años después del huracán Katrina destruyera la ciudad y su estadio; ha evidenciado una realidad devastadora para el deporte y espectáculo deportivo de mayor difusión a nivel mundial.

La NFL es un ejemplo de negocio, de administración de una marca, franquicias, reglas deportivas, comercialización, en fin. Sus atletas, quienes en el mejor de los casos juegan 20 partidos en un año, son modelos a seguir en la sociedad norteamericana, desde su formación como jugadores colegiales. Quienes logran entrar a alguno de los 32 equipos son una élite. Entre toda la competencia que existe tan sólo en Norteamérica, los obstáculos, riesgos y tentaciones a las que se exponen de jóvenes, es realmente ejemplar ser profesional. No respetar eso, y buscar lastimar a un compañero por un bono económico, es una de las peores vergüenzas, pues ante esa falta de respeto se puede esperar todo lo demás sin sorpresas.

El castigo contra el equipo, los jugadores que sean encontrados culpables, y su entrenador en jefe, debe ser entonces también ejemplar, y marcar precedente, si de algo puede servir esto es para corregir el mal camino de muchos de sus jugadores. La liga debe poner un alto a sí misma y a la pérdida de sus valores, no castigarlos solamente, sino atacar el problema de fondo, pues este escándalo demuestra la total falta de ellos. Es una profanación para quien en algún momento ha gustado de este deporte y cualquier otro que signifique sana competencia.

* Publicado originalmente el 6 de Marzo, 2012, en La Ciudad Deportiva

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