El negocio de la muerte | Revista Merca2.0

¿Hay alguna forma de sacarle provecho a la muerte de alguien, sin ser acusado por lucrar ante la tragedia? Sony se tardó media hora en incrementar los precios del catálogo de Whitney Houston en iTunes y Amazon una vez que se dio la noticia de su muerte. ¡Media hora! (lo cual en otro sentido habla de la eficiencia que puede llegar a tener varias áreas cuando se tiene la motivación adecuada).

Por su lado CNN llevó a cabo una extraña forma de informar al público sobre el fallecimiento de la cantante: uno de sus reporteros salió a las calles y ante la cámara, preguntaba a peatones si sabían la noticia. La intención era captar las expresiones de asombro y tristeza de los encuestados. Algo quizá apto o al menos normal en otro tipo de programas informativos o de entretenimiento, y no en un noticiero.

Ambas empresas fueron duramente atacadas en los Estados Unidos. CNN por su periodismo fuera de lo común, y Sony sólo hay que imaginar hasta de qué fueron acusados, pero básicamente de mercenarios. Me encuentro de inicio de acuerdo con ambas opiniones; sin embargo tengo que ser más inteligente al pensarlo. Ambas empresas no reaccionaron comercializando la muerte de una persona, sino el efecto en sus productos. Para CNN toda la información relevante a la opinión pública es susceptible de ser editada, criticada, comunicada, incluso interpretada, y aunque no esperaría yo una pieza así de ellos, lograron su intención, captar la sorpresa del mundo entero ante tal noticia, y también auto promoverse con todas las consecuentes críticas hacia ellos.

Sony por su parte negocia con derechos de propiedad intelectual, ese es el valor que ellos buscan adquirir, ¿para qué? Para comercializarlo. No son una disquera independiente preocupada por la música y el talento de sus intérpretes y/o autores. Son una empresa dueña de productos, para quien tiene sentido aumentar el costo de un producto que súbitamente tiene mayor demanda. ¿Esto afecta a Houston o a quienes posean los beneficiarios de sus canciones? Quizá, quizá no. Muchos autores fueron interpretados por ella, habrá por ahí alguien quien también vio un incremento en el cheque mensual. Lo importante es que Sony tiene el derecho de hacerlo, y no es algo que se les pueda reprochar. Nadie nos obliga a comprar sus productos, o como artista a firmar con ellos y cederles estos derechos. En algún momento hay un contrato que debe ser firmado en consentimiento por al menos dos partes.

Claro, el contexto es bastante molesto, no es lindo pensar que mientras alguien llora por la muerte de una persona, otros al mismo tiempo estén pensando en un beneficio colateral. Pero sucede todo el tiempo. Desde restaurantes que aumentan el precio de sus menús por el Día de las madres, equipos deportivos que en un partido muy seguido suben el precio de los boletos, etc. El concepto es el mismo, aprovechar un valor humano en pro de un negocio o finanzas. La muerte puede ser el más escandaloso, pero ¿no les parece igual de abusivo hacerlo con San Valentín? ¿Se vale lucrar con el amor sólo porque es lindo, y no con la muerte? El valor de ambos conceptos es otorgado por personas, así que no debería haber diferencia.

Pero la muerte es implacable, y lo es con quienes permanecemos vivos. Nos toca juzgar y evaluar lo que alrededor del fallecimiento de un individuo sucede. Es natural, así que de nuevo, ¿hay alguna forma de sacarle provecho a la muerte de algo o alguien, sin ser acusado por lucrar ante la tragedia? Sí, basta hacerlo de la forma correcta, la producción de los Grammys por ejemplo fue aplaudida por el reconocimiento, pero nadie habla del raiting que eso generó ni el ruido en redes sociales. Quienes hayan ejecutado con tanta maestría el aumento de precio en el catálogo de Sony seguramente recibirán un bono de productividad al respecto, las ventas aumentaron un 60 por ciento una vez anunciada su muerte, imaginen lo que significó en ingresos tal decisión.

Sony  creo que se abstendrá de toda explicación, eso recomendaría yo, pues están ejecutando su negocio y no deben darla. En lo personal no me afecta que haya muerto Whitney Houston, no lo sufro, soy consciente de que habrá quien sí, y mis bendiciones para ellos, pero honestamente, no cambió en absoluto mi semana; aún así la situación me incomoda, por más que la entienda, pero hay que tener cuidado al juzgar este tipo de situaciones, tomen el ejemplo de la prensa y la situación del país, ¿se le debe reprochar a los medios llevar la cuenta de muertes por violencia y/o crimen organizado? ¿Se les puede reprochar algo en el tratamiento de estas noticias? ¿No son consientes del dolor de los familiares o el miedo que generan? Son algunas preguntas que he escuchado, y ninguna debe hacérsela la prensa misma, en el momento en que lo hagan estarán perdidos, sin guía. Lo cual no significa estén haciendo bien. Yo detesto el amarillismo y conozco la delgada línea para caer en ello, pero cada medio es responsable de sí mismo. Deben informar manteniéndose ajenos. La información es su producto, deben buscarla, y nadie debe consumirla por obligación.

“Negocios son negocios” dice el gastadísimo cliché, y aquí está la forma en cómo funciona: Si lo dicen ustedes por lo general todo estará bien, si lo dicen otros, por lo general no. La muerte se vale, así lo hemos permitido.

Publicado originalmente el 22 de Febrero, 2012 en Revista Merca2.0.

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