Si van a Third Man Records, visiten Nashville | @AlterEXA

“Algo bueno debe tener Nashville si Jack White vive ahí” me dijeron. Ciertamente, descubrirlo será posible sólo para quienes sepan apreciar el óxido en un mueble viejo, el camino de terracería hacia una playa virgen, la luz de las velas y la cera derramada en el piso, la grasa de las quesadillas. O en esto que nos concierne, la ruptura de una cuerda en un solo de guitarra , el descuido de una primera producción musical, los errores de la improvisación, los gritos de pasión desentonados.

Terreno baldío en Nashville/ ©Juan Cárdenas

Esa imperfección, ese cochambre, ese descuido que puede ser genial y contagioso, puede tener un valor indescriptible y único. Puede representar un momento musical maravilloso, irrepetible. Algunos artistas y músicos lo saben, lo valoran, y lo viven. Uno de ellos es Jack White, un verdadero genio de nuestra era, de los pocos auténticos rock stars vivos. Para alguien de su calidad en tantos instrumentos musicales, podría sonar raro apreciar el sonido de fondo que se mete en la grabación “arruinando” una toma por ejemplo, es justamente lo que White aprecia y reconoce.

Entrada a los Estudios / ©Juan Cárdenas

White cree que la música suena mejor reproducida en un acetato que en cualquier formato digital. Que nada se compara con la realidad, que limpiar toda nota errónea o sonido impropio en la posproducción no es verdadera música. Y así dirige su negocio al frente de Third Man Records, su propia compañía en la ciudad de Nashville, que altamente recomiendo visitar.

Antiguo letrero que se mantiene afuera de nuevas oficinas / ©Juan Cárdenas

La llamada “Ciudad de la música” debería ser llamada la “ciudad de la música country”, pues aunque todo género conocido y popular sale de ahí, es el country y el bluegrass lo más reconocido y popular. Ahí está el Salón de la fama de la música country, y basta caminar por Broadway para darse cuenta y escuchar lo que cada bar tiene en vivo desde tempranas horas. Incluso en el aeropuerto escucharán música en vivo antes de abordar el avión.

Tocadiscos portátil / ©Juan Cárdenas

¿Qué tiene entonces que mantenga a White ahí? Basta hacer el tour hacia sus estudios para saberlo. Caminar por los alrededores y ver lo que hay… nada. Vías del tren, calles frías, negocios que no sabrás si están abiertos o llevan años cerrados, grandes bodegas o edificios abandonados. Nashville tiene ese cochambre, y los alrededores de los estudios Third Man Records un alto concentrado. Delicioso, romántico, como una balada pop del más duro grupo de heavy metal en los 80 podría ser.

Uno de los edificios a espaldas de los estudios / ©Juan Cárdenas

La atmósfera de la ciudad es una maravilla, encontrarán inspiración en cada esquina, conocimiento, sabor, deleite por un requinto, por la improvisación, y ya, el día siguiente será uno nuevo.

Un negocio de antiguedades a unas cuadras / ©Juan Cárdenas

Al entrar a su pequeña tienda, en la cual encontrarán juguetes, música, antigüedades y adornos de taxidermia (White es fan) también quedarán enamorados, les será casi imposible salir son algún recuerdo (y deben hacerlo), y si tienen suerte, podrán echar un vistazo al escenario o al estudio fotográfico. De todas formas, la visita valdrá la pena, y sea la música que elijan escuchar, la disfrutarán de una forma distinta después de Nashville.

Si llegan por el sur tendrán que cruzar estas vías del tren / ©Juan Cárdenas

*Publicado originalmente el 6 de Febrero, 2012 en AlterEXA.

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