Caifanes, una banda que ya no coge | AlterEXA

Alejandro, Alfonso, José José, Sabo, Saúl, y Diego en 1990

Antes de este pasado viernes, la última vez que había visto a Caifanes el grupo era una vergüenza. Saúl Hernández se comportaba como una especie de mesías ante quien había que rendir pleitesía y agradecer por su carisma y lo que hacía por el rock (nunca supe qué fue). Era un patán. Marcovich fiel a su foreverés, Sabo ya desde entonces un viejito que se subía al escenario a la menor provocación. Diego, un misterio. Y Alfonso, pues Alfonso desde entonces equis.

 

Fueron un grupo que logró dos grandes discos, Caifanes Vol. 2 (conocido como El Diablito) y El Silencio. Muy bien escritos, conjuntados, extraordinariamente producidos, y en el momento exacto para la triste escena musical mexicana. Su primer disco tenía onda (para ser 1988), el último no (como los que siguieron con el nombre de Jaguares).

 

A finales del año pasado anunciaron su regreso, el cual hicieron en el Vive Latino exitosamente con el siguiente setlist: Será por eso, Mátenme porque me muero, Viento, Antes de que nos olviden, Los Dioses Ocultos, Detrás de ti, Nubes, Piedra, Ayer me dijo un ave, Aquí no es así, Miedo, Afuera, Nos vamos juntos, No dejes que, La célula que explota, La negra Tomasa, Negro cósmico, Amanece, Hasta morir. Prácticamente el mismo que este pasado viernes ofrecieron en The House of Blues en Las Vegas, con un diferente orden, mucho más ad-hoc para el público mexicano residente en EUA.

 

El concierto fue muy bueno. Completo. Con evidentes músicos maduros, a quienes no les importa el pasado ni sus compañeros. Ni a uno como espectador. Da lo mismo si Hernández y Markovich se quieren de nuevo, si Diego recuperó el placer por tocar, si les hacía falta dinero o en serio querían volver a tocar las mismas canciones otra vez como banda. El único problema que podría existir, la voz de Saúl, maltratada por años, reconstruida a base de operaciones, una voz que de por sí nunca fue espectacular, sino peculiar y con personalidad. Sin embargo este “problema” no se dio en el Vive latino, ni en la gira por EUA, ni se dará en los conciertos que tienen en todo México y Latinoamérica, ya que el público canta todas las canciones.

 


Sabo (quien sufrió un infarto este año) comentó a las afueras del concierto: “Caifanes siempre fue un matrimonio disfuncional, la diferencia ahora que nos reunimos es que ya no cogemos”. Para esta banda prácticamente cincuentona, ya no hay nada que demostrar, vayan a sus conciertos, canten, bailen y empújense (ellos ya no pueden hacerlo) mientras los cinco tocan la música de fondo de la misma forma, tal y como la recuerdan y sin ninguna innovación (no es broma).

 

Alfonso, Diego, Sabo, Alejandro y Saúl, 2011

*Publicado originalmente el 19 de Septiembre, 2011 en AlterEXA.

Advertisements

Leave a comment

Filed under MUSIC

¿Comentarios?

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s