La primera impresión ¿cuenta? | Revista Merca2.0

Antes de seguir leyendo vayan a ver la página de la agencia  Razorfish, y jueguen un poco con el menú inferior que dice Now Viewing. Cambien la ciudad con libertad. Luego, vayan a la página de BuscaCorp, ganadores del reconocimiento AMIPCI 2010 en el rubro de Entretenimiento con la página de LevelUp.

No quiero ni pensar quién de ustedes se dejó impresionar por la página de BuscaCorp sobre la de Razorfish. En esta última vemos vídeos de las cámaras de seguridad de sus oficinas alrededor del mundo, con un filtro de leds como fondo de su homepage. Desafortunadamente no son vídeos en vivo, sino renders que van cambiando, pero la programación es maravillosa, un deleite creado a partir de una idea muy sencilla. Por el contrario la página de BuscaCorp no impacta. Descolorida, logo básico, menú también simple, un Frontpage SlideShow manual, seguido una larga explicación de quiénes son, que al leer, nos deja todavía más inseguros. ¿Entretenimiento, videojuegos, interacción social, etc.? Ninguno de los conceptos presumidos en esa sección Bienvenidos a BuscaCorp, se ven reflejados en esta primera impresión, mucho menos para quienes están acostumbrados páginas relacionadas con videojuegos. Donde el diseño suele ser avasallador, de vanguardia, del tipo que no repara en gastos y al final los justifica.

Otros ejemplos, vayan a Turntable.fm , y luego a TheSixtyOne.com. Ambos sitios de música.

El primero no explica qué es y de inmediato solicita registro, sin saber dónde vamos ni qué tan confiable sea, el diseño no inspira mayor seguridad, ¡Prácticamente no hay diseño! El segundo de forma muy sutil explica qué es y qué nos espera si continuamos, y al hacerlo la interfase es maravillosa, se nutre de imágenes de origen creadas para captar la atención y lograr retención: imágenes de la industria musical. La navegación es divertida, interesante, curiosa incluso al confundirnos.

¿La primera impresión cuenta? Sí, sí cuenta, por supuesto. Aquí uso ejemplos digitales, porque es la plataforma mediante la cual nos estamos comunicando ahora mismo. Pero mi discurso aplica para cualquier industria que se quiera vender y/o promover; la única diferencia en cualquier área es la intención. Habrá situaciones en las que la presentación deba ser básica, para facilitar la navegación o la ubicación de la información. Habrá veces que estemos en un blog, limitados mas no por ello retenidos. Quizá nuestra campaña exija un posicionamiento de marca agresivo, fulminante, con un alto costo mediático. Quizá sea totalmente lo contrario, algo sutil, callado. No importa, son escenarios que dependen de la intención.

La popular filosofía del Diablo lo deja claro: “su mayor truco fue hacer creer al Hombre que no existía”. Fue la intención de la figura diabólica, convencer que no existe, incluso si se es creyente del mismo Dios en la misma religión. Responde a una intención. Esto lo digo porque no deben dejarse llevar por las mismas primeras impresiones. Y es que son lo más común aunque parezca contradictorio. Para muchos impresionar significa dejar una buena impresión. Pero ¿qué hay de aquel discreto callado del rincón?

Puede ser como el “oro de los tontos”.  Miren este comercial de Sherwin-Williams. Lindo, espectacular animación, buena dirección, edición. Hecho para vender pinturas. Este comercial es una amenaza, puede seducirnos y convencernos de un producto sin siquiera haberlo usado. Es perfecto para sus intenciones.

La primera impresión cuenta siempre y cuando se sepa lo que se hace, o lo que se busca vender o consumir. Es un proceso de mucha inteligencia y reflexión, vale la pena dedicarle esfuerzo y fracasos. Va desde la corbata del día a la ausencia de la misma. Vestirse mejor que los demás como estrategia, quizá vestirse igual. Tal vez usar un par de jeans (no en viernes) para escandalizar a la oficina y utilizar esa distracción a su favor. Si visitan oficinas de empresas como Google o Zappos, les será difícil juzgar a cualquiera de los ahí presentes por su apariencia. Si visitan las oficinas de Reforma les será difícil distinguirlas de cualquier Palacio de Hierro. Esas son mis primeras impresiones al menos, desconozco la intención detrás, desconozco si soy el  target y les interesa mi opinión.

En la industria de la mercadotecnia y la comunicación, la primera impresión es fundamental. Muchas veces es un correo electrónico, nuestro primer contacto antes del personal. ¿Su correo tiene la información precisa para sus intenciones y necesidades? He sido testigo de muchas presentaciones por ejemplo en las cuales se busca dar una impresión de control, estabilidad y conocimiento a los superiores o clientes, cuando detrás de las mismas hubo pánico y prisa. El mensaje será filtrado eventualmente.

No hay una fórmula para dar la correcta y acertada primera impresión. Salvo ser inteligentes y observadores, quizá un poco maquiavélicos. Si la integridad es un valor intrínseco para ustedes, tendrán resuelto el qué y cómo, aunque no garantizado el éxito, pues quizá ustedes no van acorde a las necesidades que determinada marca o empresa intentan vender. Si ustedes se ponen cualquier camiseta, necesitarán inteligencia para convencer. La primera impresión no es la loción, los zapatos, el saco, la playera vieja, la sonrisa, el apretón de manos, la blusa, el chiste o la frase que siempre les ha funcionado. Es la inteligencia con la cual lo vendan.

*Publicado originalmente el 24 de Agosto, 2011 en Revista Merca2.0

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