Entrevista Enrique Vila Matas*

Vila Matas, crítica a la crítica

Para bien o para mal, la crítica literaria es hoy en día una parte sumamente importante de la industria editorial, casi tanto como lo que la nutre realmente: la literatura, sus autores y lectores. Este mundo de críticos, individuos que gozan cierta “autoridad” o tienen al menos el poder y los medios de expresión para plasmar su opinión, se lanzan contra o en favor de obras literarias o escritores, quienes en ocasiones y por su personalidad, llaman la atención más o igual que su obra.
Vila Matas es así, de dura reputación como persona y escritor. En varias ocasiones ha sido objeto de una revisión crítica. Hace algunos años lo fue  de una manera más original por parte de Margarita Heredia en Vila Matas Portátil/Un escritor ante la crítica, donde la mexicana compiló una serie de textos de diferentes y variados escritores, sobre él y su obra, un poco a manera de homenaje.

Vila Matas Portátil

Autores como Jordi Llovet, Roberto Bolaño, Sergio Pitol, Rafael Conte, Antonio Tabucchi, Ray Loriga, o Juan Villoro recuerdan momentos en los que han coincidido con Vila Matas o su literatura, comentarios sobre su estilo y la influencia que creen, ha tenido el originario de Barcelona sobre ellos o sobre el mundo contemporáneo hispano.

Algunos lo han calificado como un autor de autoficción, un viejo término que él mismo pseudodescribe como “autobiografía bajo sospecha” (en la pequeña autobiografía introductoria y caprichosa que viene incluida también en el libro). Tal cual es Vila Matas, sospechosamente real se inventa y reinventa con libertad y descaro. Así lo ha hecho y así nos acercamos a él, asumiendo su realidad y ficción con cinismo.

¿Cuál considera es la posición actual de la literatura con respecto al resto de las artes?

VM: La precisión es una cualidad literaria que no tiene equivalente, ni siquiera aproximado, entre las artes rivales, en todo caso entre aquellas con las que la literatura mantiene una relación habitual: la pintura y la música.

¿De dónde saca esta precisión la literatura por sobre las demás?

VM: De la riqueza insuperable del lenguaje escrito cuando éste es bien empleado, es decir, cuando se saca el máximo partido de las ventajas que ofrece la lengua.

¿Y qué ventaja evidente obtiene la literatura misma y el escritor sobre el resto de artes y artistas?

VM: Ninguna que sea obvia, porque si lo fuera la misma precisión al pronunciarla le restaría densidad. Ya ve, la literatura –como la filosofía- es pura paradoja. El acceso magnífico a la paradoja constante no se da tanto tampoco en el resto de artes y artistas.

¿Considera que la literatura ha perdido terreno ante los diversos medios audiovisuales y el gran impulso que han tenido alrededor del mundo?

VM: Si lo ha perdido es culpa suya. Fíjese en lo de la precisión. Es algo que no debería jamás olvidar un escritor y que debería tenerlo siempre presente. Ningún arte pierde nunca cuando profundiza en su singularidad irreductible.

¿Es esta singularidad la que puede hacer inmortal al arte, y sobre todo, a un artista o en este caso, a un escritor; algo usualmente mencionado y hasta buscado a veces?

VM: Trabajar para la inmortalidad es, en mi opinión, una pérdida de tiempo o al menos lo menos importante del trabajo de uno mismo.

¿Ayuda la relación de la literatura con otras disciplinas y/o artes a su desarrollo y difusión?

VM: La literatura siempre ha tenido su autonomía plena y su propio sentido, sus relaciones, su coherencia íntima y un código interno infinitamente serio. Y tiene una casa propia en un lugar extraño, que se parece a ese palco que hay en el gran teatro de Oklahoma del que nos hablara Kafka; un palco que, por poco que miremos bien, acabaremos descubriendo que no es exactamente un palco, sino el escenario mismo: un escenario con una balaustrada que avanza en amplia curva hacia el vacío.

¿Es irrelevante entonces la interacción (o la cantidad de) que se tenga o no con disciplinas y/o artes, si mantiene esta autonomía fielmente?

VM: No necesariamente. Donde sí es importante que mantenga su plena autonomía es en las relaciones con la realidad, con la realidad política, financiera, religiosa, laboral, televisiva.

Enrique Diaz y Margarita Heredia

“Vila Matas Portátil” viene acompañado del documental Café con Shandy, dirigido por el mexicano Enrique Díaz y producido por TV UNAM, en el cual Vila Matas y Juan Villoro platican en el café Bauma de Barcelona sobre la crítica literaria y el acercamiento del escritor catalán a la misma a lo largo de su desarrollo como escritor.

En cuanto a esas relaciones, ¿cuál fue su sensación durante el desarrollo de su participación en el documental “Café con Shandy” junto al escritor mexicano Juan Villoro, a quien conoce bien, filmación que intentó plasmar una charla entre dos amigos/escritores?

VM: Me olvidé conscientemente de que era filmado. Busqué que fuera todo lo más parecido a una conversación en un café con un amigo. Busqué que el espectador presenciara la normalidad con la que, como si, por ejemplo, se tratara de fútbol, algunos escritores hablamos de literatura. Busqué, por otra parte, que el futuro espectador tuviera acceso a una especie de ventanilla lateral desde la que observar la felicidad que pueden encerrar algunas charlas sobre temas que nos apasionan.

Teniendo la oportunidad de acercarnos a dicha intimidad, ¿es mucho o poco lo que puede obtener el espectador al presenciar este encuentro entre escritores, o depende enteramente del espectador?

VM: Traté de dar algo de mí mismo. Hasta ahí sólo puedo llegar.

¿Esta posibilidad de obtener algo del documental y de su contenido, es similar a la de un lector al acercarse a un libro?

VM: Lo veo más bien como un dato documental, no muy fiable. Porque cuando leí la entrevista, por escrito habría cambiado muchas cosas. No digo algo para siempre, cambio mucho de puntos de vista. Con la escritura, por otra parte, mejoro (o preciso mejor) lo que deseaba decir. Por eso escribo y no me dedico a ser un charlatán.

Entonces, ¿podríamos decir que es similar lo que se puede obtener de una conversación con un amigo que en la experiencia literaria (ya sea escribir o leer)?

VM: Sí, es lo mismo, creo.

¿Qué resultado obtuvo usted al recapitular y revalorar la crítica alrededor de su obra durante la realización del libro y el documental?

VM: Hay tal variedad de puntos de vista que he sentido que se volvía aún más compleja mi personalidad literaria. Y, por otra parte, hubo geniales movimientos de tierras interiores. Por ejemplo, en el ínterin, medró el crítico al que criticaba por haberme insultado. Medrar era lo único que él quería, hacer su carrera a base de meados teóricos. Lo corrieron hacia un desierto californiano y ahora ejerce allí de cónsul de la nada.

¿Cuál es el atractivo íntimo de una revisión y opinión suya sobre la crítica a su propio trabajo?

VM: Siempre leo las críticas con curiosidad, por ver si de pronto hay alguna idea que me lleve a algo que no había pensado.

Y en particular, ¿qué opinión le merecen los comentarios del libro “Vila Matas portátil”, sobre su persona y trabajo en comparación a una crítica más ajena y distante? Me refiero al contenido del libro, en donde hay ensayos de escritores muy cercanos tanto a usted como a su trabajo…

VM: Excelente. Por asombroso que parezca, salvo casos muy aislados en 34 años (el de Azancot: una venganza porque en mi editorial no le habían querido publicar su libro), no he tenido nunca malas críticas. Sólo en internet, en el blog de un señor de Madrid, un hombre de pocas luces echó en falta esas malas críticas en Vila-Matas Portátil, pero no sé adonde quería ir a buscarlas porque no existen. La suya ha sido curiosamente la única crítica algo negativa que ha tenido este libro colectivo. Acusaba a la compiladora, Margarita Heredia, de no haber incluido críticas contrarias a mi obra. Pero no sé dónde quería que encontrara Heredia eso. Se ve que el crítico me tiene manía y quería ver críticas negativas que no están.

¿No es entonces necesario el equilibrio entre lo negativo y lo positivo hablando de críticas?

VM: Puede que lo sea, pero si no están no pueden incluirse. Quizás haya que buscar el negativo dentro de lo que hay, que es positivo.

¿Siente que se ha visto comprometido su ego ante la falta de estas críticas negativas, para ponerlo en lenguaje más coloquial, en algún momento y por ello siente que ha perdido el suelo?

VM: No, porque gracias a su reflexión acabo de descubrir la gran cantidad de aspectos negativos que hay en mis críticas positivas. Puede usted sentirse satisfecho.

¿De qué forma se diferencia la autocrítica que se aplica usted mismo como persona y escritor a la que recibe de distintos críticos constantemente?

VM: Da usted por supuesto con la pregunta que me aplico la autocrítica. Y acierta. Hago más caso a esa autocrítica que a lo que pueda decirme un crítico literario. ¿Por qué? Me fío de mi propio instinto.

¿Es el mismo instinto que lo orienta en el transcurso y proceso de escribir una novela, o esto en absoluto ocurre?

VM: Más bien trabaja el genio o duende de fondo, que descubre y escribe a medida que avanzo.

Volviendo a Vila Matas Portátil, ¿qué comentario encontró sorpresivo o revelador sobre su obra, que antes no hubiera nunca pensado?

Sergio Pitol

VM: Siempre recuerdo del texto de Sergio Pitol estas palabras: “Desde el inicio de su obra, él se ha planteado con frecuencia una escena de descenso, una caída, el viaje interior en uno mismo, una excursión hacia el fin de la noche, la negativa absoluta de regresar a Ítaca; en síntesis: el deseo de viajar sin retorno”

Así como el caso del crítico del País, Leopoldo Azancot, que criticando tu libro “Una casa para siempre” te brindó una guía a seguir; ¿hay más detalles que la crítica le ha aportado?

VM: A lo largo de 34 años hay tiempo para todo tipo de detalles. Pero ninguno brilla ahora en mi mente con luz propia.

Tanto en lo que se ha escrito de su obra como de cualquier otra, qué opinión tiene sobre la evolución de la crítica literaria a través de los años? ¿Cree que ha ido hacía una más especializada, o por el contrario una más ligera y superficial?

VM: No ha habido cambios notables. Todos los seres humanos tenemos defectos y en ciertos momentos -nadie escapa a eso- hasta el ser más noble de la tierra se comporta como un miserable. Si hay voluntad de fijarse únicamente en los defectos, podemos encontrar los peores en cualquier persona. El crítico que quiere destrozar a un autor –empezando por Cervantes- no lo tiene difícil. La crítica literaria no ha evolucionado. Muchos críticos siguen enfrentándose con prejuicios a lo que leen.

¿Habría entonces alguna forma de mantenerse ajeno a prejuicios, críticas y/o comentarios antes leídas por parte del crítico? ¿O incluso a su propia opinión con respecto a cierto autor construida a partir de libros anteriores del mismo?

VM: Está más en manos de los creadores que de los críticos. Los textos sobre literatura más interesantes los han escrito siempre escritores, no críticos. Entre los escritores actuales me interesa, por ejemplo, un autor como Ricardo Piglia, que practica una inteligente y exquisita teoría literaria en la ficción.

Acerca del también lector y crítico Vila Matas, ¿cómo ha crecido y evolucionado a lo largo de la carrera del Vila Matas escritor?

VM: Como dice Cris Oñoro, que acaba de terminar una tesis sobre mi obra, lo más interesante de mis libros es el hecho de que hago teoría literaria en la ficción. Debe ser que soy pariente literario de Piglia.

¿Esto lo tiene satisfecho, más aún, de alguna forma lo divierte hacerlo y saberlo?

VM: Sólo empecé a divertirme escribiendo cuando encontré esta vía de teórico en la ficción y de comentarista de cualquier texto leído.

¿Qué tan necesaria es la intervención de la crítica para el crecimiento del escritor?

VM: Hay casos puntuales en que lo ha sido. En España no conocemos ninguno.

En la entrevista con Villoro menciona que hay autores que se merecen a sus lectores, ¿cree ser uno de ellos?

VM: Creo que ahí digo que desde mis comienzos me dediqué a crear un lector que no existía antes, el lector de Vila-Matas.

¿Y será este un lector que se reproduce a sí mismo, y además se mantiene fiel?

VM: Ahí ya no sé qué decirle. No sigo los pasos de ese lector ni los controlo. Sólo noto que de momento crece, se multiplica de forma asombrosa. Lo más interesante es que –como creo que dice Álvaro Enrigue en Vila-Matas portátil, aún no sabe porque conmueve tanto mi literatura. Mientras no se sepa, irán aumentando los lectores, que seguramente me leen para saber de qué realmente vengo hablando desde hace tantos años.

¿En el fondo disfruta ser parte de la realidad creada en ocasiones por la literatura, cómo el ejemplo que mencionan ambos sobre aquella cita de Pessoa “viajar, perder países”, que te hace dudar sobre su existencia?

Marguerite Duras

VM: Sí, porque la literatura es también un juego. Algunas de mis citas inventadas han hecho extraña fortuna y larga carrera y confirman que en la literatura unos escribimos siempre después de otros. Y así se da el caso, por ejemplo, de que se atribuye cada día más a Marguerite Duras una frase que no ha sido nunca de ella: “Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos”. Lo que realmente dijo es algo distinto y tal vez más embrollado: “Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos –sólo lo sabemos después- antes”.

Hablaba ella de si escribiésemos antes. El equivoco se originó cuando, al ir a citar la frase por primera vez, me cansó la idea de tener que copiarla idéntica y, además, descubrí que me llevaba obstinadamente a una frase nueva, mía. Así que no pude evitarlo y decidí cambiarla. Lo que no esperaba era que aquel cambio llegara a calar tan hondo, pues últimamente la frase falsa se me aparece hasta en la sopa, la citan por todas partes.

¿Hay algo de orgullo por este fenómeno, o hasta gracia según el caso?

VM: Es una fórmula nada orgullosa, una manera de diluirme más en el conjunto de la historia universal de la literatura.

¿Alguna vez la literatura sobrepasa al escritor, al autor sin que este vaya de la mano con ella?

VM: Me ha ocurrido una vez y es una experiencia real que con formato de ficción cuento en Porque ella no lo pidió, el mejor relato de mi libro: Exploradores del abismo.

¿Esto lo abruma de alguna manera, o qué opinión le genera sobre ese relato que lo sobrepasó?

VM: La solución la encontrará al final de ese relato.

El relato en sí, es un doble juego en el que Vila Matas se vio inmerso y del que logró salir ileso como escritor, todo por una propuesta que lo puso en aprietos. La artista francesa Sophie Calle le pidió (como también lo hizo a otros escritores como Paul Auster, Jean Echenoz, o Ray Loriga) escribir un relato para ella luego vivirlo. Sin embargo necesitaba que ella comenzara a vivirlo, cosa que nunca hizo, y él se le adelantó escribiendo un texto de corte liviano, real, como ficción a partir del proceso de esta petición.

¿Es necesidad del escritor conocer al 100% lo que escribe, o puede entregarse al arte de escribir de manera inconsciente?

VM: Lo único que sé es que hay pastores de cabras analfabetos que han escrito mejor que Dan Brown.

Siguiendo con el juego sobre los lectores que merece cada escritor. ¿Qué pasa entonces con los lectores Dan Brown? ¿Son ellos también merecedores de su escritor? Y en esos casos, ¿quién es primero, el escritor o el lector?

VM: A lo largo de la historia siempre han existido esos lectores de Dan Brown. Son personas fáciles de engañar brutalmente. Luego se quejan de que los explotan y los esclavizan.

¿Qué tanto puede pervertirse el estilo de cada escritor según las críticas e influencia que puedan tener sobre él?

VM: Puede ser muy perjudicial hacerle caso al primer cretino que dice algo negativo sobre nosotros.

¿Habrá alguna utilidad significativa entonces para la existencia y difusión de la crítica literaria más allá de la mercadológica?

VM: No me opongo a esa difusión.

¿Y respecto a su interelación con otras disciplinas es benéfico o perjudicial para el escritor salir de su discurso para adaptarse al que los medios exigen actualmente?

VM: Yo hago mucho periodismo y contesto a muchas entrevistas y escribo siempre igual, sin variar un ápice.

¿En algún momento se le ha metido la idea de escribir de alguna otra forma, quizá como juego y hasta con algún seudónimo?

VM: No podemos escapar a nuestro ADN literario e intentar hacerlo es un error. Yo escribo historias sobre gente que cambia y así no tengo que cambiar yo, que, por otra parte, he cambiado mucho, libro a libro, desde que comencé a publicar.

Sergio Pitol dijo de Vila Matas: “Fue reconocido como escritor de importancia en México antes que en su país. Su rareza se acondicionaba facilmente con nuestro entorno nacional”. Así lo sigue siendo, y me atrevo a decir porque lo sigue mereciendo: reconocido y sobre todo, leído.

*Entrevista realizada en Diciembre del 2007

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