Algo ridículo de la humanidad y sobre todo de la tecnología, es que mientras más fácil buscamos hacernos la vida, “nuevos problemas” surgen y poco a poco la complicamos nuevamente (pongo “Nuevos problemas” entre comillas porque muchas veces son trivialidades provocadas por nuestra costumbre o comodidad). El mejor ejemplo, las redes sociales. Cambian la interfase de Facebook y eso nos complica la vida, nos quejamos, incluso molestamos; cuando en realidad es un servicio gratuito al que para tener acceso sólo nos piden aceptar sus condiciones, y todos lo hacemos sin leer siquiera el contrato (ok quizá alguno por ahí sí, pero el resto de gente normal no lo hacemos).
La necesidad creada hacia las redes sociales ha generado “problemas”. Ahora qué hago si tengo muchas redes, cómo mantener el paso, cómo editar en cada una y mantener la presencia en cada una, quién me sigue en cuál, y una sarta de tonterías que sistemáticamente creamos en nuestro interior mientras más y mejores redes existen. El futuro debe ser creo, una completa posibilidad de personalización, en donde no tengamos cuenta de Facebook, sino un perfil en el que cada uno decida que integrar.
