Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido
Entonces verdad de dios… todo o naco es chido
Botellita de jerez
Yo no cumplo doscientos años este mes de septiembre. Tampoco cien. Aunque sí, soy mexicano, orgulloso de serlo y hasta enamorado de mi país, pero también consciente y responsable.
No soy el vendedor de paletas del parque. Tampoco el guarura del empresario. No soy el patriota que se avienta envuelto en una bandera, ni el futbolista que gana más que cualquier maestro. No soy solidaridad o egoísmo, no soy de izquierda ni derecha. No soy católico ni agnóstico. No soy narco, ni soldado, no soy un santo ni un ejemplo cívico. Tampoco cineasta, fotógrafo, escritor alternativo o DJ. No soy una joven promesa ni el ejecutivo emprendedor. No soy periodista de ideales, mercadólogo creativo, director con futuro. No estoy obligado a festejar ni me siento comprometido.
En los años que he vivido aquí, he visto a México adolecer de crisis económicas, magnicidios, complots, fraudes, violencia en crecimiento, corrupción, impunidad, políticos cínicos, ciudadanos egoístas y cobardes, criminales sádicos, líderes de opinión irresponsables que no reciben ningún castigo, empresarios sin escrúpulos, y todo rol de la sociedad ejecutado contra sus principios, sin recibir nunca castigo alguno. Todos ellos mexicanos.