Los 90 fue una década que en muchos sentidos careció de buenos comics comercialmente hablando, esto provocó el fortalecimiento de muchos títulos independientes en busca de identidad y espacio, y también que el género de superhéroes buscara reconstruirse y reinventarse para llegar al nuevo milenio.
Kingdome Come, de Alex Ross y Mark Waid
Un comic que impresionó a todo tipo de lector apenas vio la luz, y ni siquiera por la historia, la cual es genial, una especie de proyección de cómo acabarían las aventuras de los más famosos y poderosos superhéroes de DC Comics en su ocaso y ante un mundo realista; pero no, fue el arte el cual hizo a todos voltear, pues el arte realista de Alex Ross fue algo innovador, por un lado presentaba escenarios y uniformes que semejaban autenticidad, pero sobre todo por su estilo, todo el comic está realizado con pintura gouache. Una genialidad.



Finally the long announced graphic novel from Frank Miller, 